miércoles, 15 de febrero de 2012

Lupercales, la fiesta romana del lobo

Las Lupercales (LVPERCALIA en latín) eran unas fiestas que se celebraba en el Imperio Romano el 15 de febrero.

Su nombre parece derivar de lupus lobo, animal que representa a Fauno Luperco) e hircus (macho cabrío, un animal impuro). Fueron instituidas por Evandro el arcadio en honor de Pan Liceo (también llamado Fauno Luperco, el que protegía al lobo, y protegía contra Februo, o también Plutón).

Para esta celebración se elegía anualmente a un cuerpo especial de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales Luperci o amigos del lobo). Estos eran adolescentes seleccionados de entre los ciudadanos más ilustres y sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque durante su iniciación a la edad adulta. Esta etapa era considerada un tiempo sagrado y transitorio en el que los iniciados debían comportarse como lobos humanos. Se reunían el 15 de febrero en la recientemente encontrada gruta del Lupercal (más tarde llamada Ruminal en honor a Rómulo y Remo) en el monte Palatino. Según la tradición fue en este lugar donde Fauno Luperco tomando la forma de una loba, había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, y en cuyo honor se hacía la fiesta. La tradición cuenta que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.

Bajo la sombra de este arbol, la Ruminales, se sacrificaban un perro y un macho cabrío, animales impuros. Después a los luperci se les tocaba la frente con un cuchillo teñido con la sangre de la cabra y se borraba esta  mancha con lana impregnada con la leche del mismo animal. Luego cortaban la piel de los animales sacrificados en tiras llamadas februa.

Con este aspecto y cubiertos sólo con unas tiras de cuero, salían al monte Palatino, donde golpeaban a todo aquel con el que se encontraran. El ser azotado por los luperci se consideraba  una purificación, y dicho acto recibía el nombre de februatio

Este acto de purificación comenzó en el reinado de Rómulo y Remo, cuando las mujeres romanas se hicieron estériles. Después de consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: "Madres del Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo". Y es ésta la razón por la que los luperci van desnudos uncidos en sangre de animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo, golpeando con el látigo como si fuera un miembro viril.

Para las mujeres, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura. Este color representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con los lupercos en el Ara Máxima, también llamadas lupas o lobas. De este color vistió Helena de Troya para ofender a su marido Menelao, que como todos los reyes de la época, trataban como una esclava a sus mujeres.

Con el paso del tiempo el Papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, la celebración pagana de las Lupercales. Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó por el 14 de febrero, fecha en la cual murió martirizado un cristiano llamado Valentín, en el año 270 d. C.

Las lupercalias se trocaron pues en una procesión de candelas pidiendo, en cánticos y letanías la misma protección contra la muerte y la fertilidad que procuraba Fauno Luperco, ahora elevada a esperanzas de una vida y salud mucho más alta. A pesar de todo, esta procesión de las candelas desterró el rito pagano mucho más efectivamente que todas las prohibiciones anteriores.