sábado, 18 de febrero de 2012

Los Huargen, licántropos en World of Warcraft

Los Huargen o Worgen (antes conocidos como Ferocanis) son una raza de lobizones u hombre lobo que habitan diferentes regiones de Azeroth. Se los pueden encontrar en lugares tan remotos como Vallefresno, Bosque del Ocaso y, principalmente Bosque de Argenteos. Éste último lugar es donde se encuentran con mayor asiduidad y donde parece haber una mayor población de estas criatuars que el Archimago Ur describió como procedentes de otro plano en su conocido volúmen, el Libro de Ur. Precisamente, en el Bosque de Argenteos se halla el Castillo de Colmillo Oscuro, hogar del Archimago Arugal, enloquecido patriarca de la prole de los Huargen y culpable de la llegada de estos a Azeroth. Con el Cataclismo provocado por el retorno de Alamuerte se descubrió un nuevo lugar invadido por los Huargen, convertidos en mayoria, el reino humano de Gilneas, el cual, pese a cerrar sus fronteras como medida de protección contra la Plaga, no pudo verse libre de la maldición de los Huargen lanzada por Arugal.

El Libro de Ur
Ur era un Archimago de Dalaran que vivió antes de la Tercera Guerra y que estudió algo que podía ser revolucionario. Habia descubierto otras criaturas de otra dimension, pero estaba asustado de sus propios hallazgos. Creía que si alguien abría un portal y les dejaba entrar en nuestro mundo, las consecuencias podría ser graves. Realizó otros posibles intentos de sacar ventaja de su gran poder de alguna forma, para luchar contra la Plaga y la Legión Ardiente, por lo que escribió un libro sobre sus investigaciones.

"La tierra de Azeroth alberga incontables maravillas. Flora, fauna, culturas y magia pueblan su superficie. Ciertamente, los curiosos encontrarán aquí una ilimitada variedad de formas de vida y maravillas sorprendentes. Basta echar un ligero vistazo.

Si se mira con suficiente detenimiento, se abre una ventana a mundos desconocidos y cada uno alberga sus propios secretos.

De la misma manera que cada uno guarda sus propios horrores.

Este es el propósito de mi libro: catalogar a aquellos seres, extraños mefistos decididos a destruir nuestras tierras, para que los exploradores que los encuentren sepan lo que tienen delante.

Si te consideras un guardián de Azeroth, sigue leyendo. y conoce a tu enemigo.

Ur
Mago de Dalaran

El mefisto sobre el que escribo es el huargen.

El folklore popular recoge historias sobre estas criaturas, pues ¿qué hijo de granjero no ha oído historias de lobizones bestiales acechando en los bosques y las marismas, fuera de este poblado?

Estas historias encierran cierta verdad; tal vez nos advierten acerca de la presencia de los huargen, convertidos en mito para asustarnos.

Pero antes de rechazar tales historias, debo asegurar al lector: los huargen son reales. Quizás no sean de este mundo, pero existen caminos entre sus moradas y las nuestras, ocultos poderes que los atraen hasta nosotros.

Es mejor no pronunciar los conjuros que invocan a estas bestias, pues allí donde van, siembran el terror y la destrucción.

Los huargen se reconocen por su similitud con los lobos de nuestro mundo. Los huargen se distinguen fácilmente por su grueso pelaje, sus orejas puntiagudas y sus alargados hocicos, similares a los de los lobos que conocemos.

Pero las diferencias también son claras: el grueso pelaje cubre el cuerpo musculoso de la bestia, que luce dos largos colmillos y zarpas afiladas como puñales. Su aullido esconde una malevolencia que ninguna otra bestia natural posee.

El hábitat del huargen es un lugar oscuro, un lugar de pesadilla. Si en este mundo existen espacios a salvo de los malignos huargen, mis investigaciones no reflejan tales bastiones.

Si tenemos en cuenta la ferocidad y la maldad de los huargen, lo más probable es que estos bastiones no existan.

Se dice que los huargen viven a gusto en su mundo, pues, aunque algunos poseen mágicos poderes, no han intentado acercarse a Azeroth por impulso propio.

Eso nos hace afortunados.

Como he dicho anteriormente, algunos huargen son diestros en las artes místicas, utilizando poderes oscuros y siniestros.

Son habituales en ellos las maldiciones y los venenos sobrenaturales, de modo que queda advertido: aquellos que se enfrenten a un mago huargen deberán protegerse del poder de la sombra.

Realmente deseo que ningún zahorí de Dalaran busque a los huargen, aun cuando sean plenamente conscientes de lo que hacen. Pues no hay acuerdo posible, no revelarán secreto alguno y nada bueno puede obtenerse de estas bestias.

Es mejor dejarlas en paz en su mundo. Si llegan al nuestro y no son destruidos, estaremos en grave peligro..."

Arugal y los Huargen
Cuando la Plaga atacó Dalaran, Ur murió junto con muchos de los magos de la ciudad. Sin embargo, hubo un mago que logró escapar de todo: El Archimago Arugal.

Huyó hacia el Bosque de Argenteos, buscando refugio en los dominios del Barón Filargenta, el Castillo de Colmillo Oscuro. Allí pretendía seguir sus investigaciones para hallar una manera de combatir a la Plaga. Arugal fue calurosamente recibido por el Baron y sus sirvientes, y se le permitió seguir sus estudios tras los altos muros del castillo. Arugal era uno de los Archimagos que estaban interesados en las investigaciones de Ur, y a través de ellos, deseaba hallar un nuevo ejercito contra la Plaga.

Al mismo tiempo, en la tierra de Kalimdor, los demonios de la Legión Ardiente asolaban el lugar bajo las ordenes de Mannoroth. La Centinela Velinde Starsong recibió la tarea de expulsar a los demonios de Frondavil, pero ante la feroz resistencia que oponían las fuerzas de la Legión, Velinde rezó a Elune para recibir ayuda, y fue escuchada. Se le otorgó un artefacto conocido como la Guadaña de Elune, que podía invocar y controlar a los huargen.

Usó a los Huargen para derrotar y expulsar a los demonios en Frondavil, pero en algún momento dejaron de escucharla. Para tratar de comprender que estaba pasando, reunió a todos los grupos que pudo encontrar y les ordenó permanecer en el Santuario de Mel'Thandris. Una vez hecho esto, viajó a Darnassus para buscar en sus bibliotecas, pero sin suerte. Sin embargo su investigación no había sido del todo infructuosa, pues había oído hablar del Archimago Arugal de Dalaran y sus trabajos con los huargen. Por ello, reservó un pasaje de Trinquete a Bahía del Botin e inició su largo viaje. Después de que la Centinela llegara a los bosques de Bosque del Ocaso, nadie supo nada más de ella.

Melyria Frostshadow retomó su trabajo en los bosques, expulsando a los demonios y creyendo que algun dia Velinde volvería a casa.

Mientras tanto, Arugal también perdió el control sobre los huargen. No sólo atacaron a la Plaga, sino también a los magos, al Baron Filargenta, antiguo señor del Castillo de Colmillo Oscuro, y a sus sirvientes. Horrorizado y deprimido ante las consecuencias de sus actos, Arugal se había quedado sólo en el castillo, era el único humano al que los huargen no habían atacado. Debido a ello decidió adoptarlos como propios, y pasaron a ser su familia. También lanzó una maldición sobre la cercana Aldea Piroleña. Durante el día, los aldeanos estaban en su forma normal, pero durante la noche, podías escucharlos a través del bosque.

Arugal vivía solo en la fortaleza con sus huargen, y la actual localizacion de la Guadaña es desconocida.

Finalmente las acciones de los Renegados en el Bosque de Argenteos para pacificarlo llevaron a que un grupo de aventureros diera muerte al enloquecido Arugal, aunque no fue el fin del mago. Arthas, el Rey Exánime, envió a sus principes san'layn a resucitarle para que lanzara nuevamente la maldición de los Huargen sobre los tramperos y cazadores de las Colinas Pardas, en Rasganorte.

Con el Cataclismo, las murallas que protegían el reino de Gilneas fueron derribadas por terribles terremotos, abriendo las fronteras y permitiendo a los Renegados atacar el reino humano para conquistar nuevos territorios. El rey Genn Cringris, convertido en licántropo junto con la población de su reino, se vio forzado a unirse nuevamente a la Alianza, de la que desertó al desatarse la Plaga de los No-muertos.