jueves, 16 de febrero de 2012

Los Mitos de Cthulhu y el Horror Cósmico

¿Qué son los Mitos de Cthulhu? ¿De dónde proceden? ¿quién los creó? ¿Qué es el horror cósmico? Estas preguntas son habituales entre aquellos que desconocen la magna obra literaria que supone el todo de los Mitos de Cthulhu, así como al colectivo de escritores que los crearon. En realidad se trata de un amplio conjunto de historias, reseñas, novelas cortas, artículos y cartas, cuya influencia se ha dejado sentir en la literatura consagrando a autores de culto y sus obras. Aunque su difusión y éxito son escasos ante el público en general, no por ello sus creaciones carecen de todo aquello que les pueda hacer atractivos a los lectores, pues resultan apasionantes.

Los Mitos están ambientados en el universo de horror cósmico del escritor de los años 20 Howard Phillip Lovecraft, de Providence, en Nueva Inglaterra. Lejos de seguir las pautas del horror consignadas por sus predecesores y encasilladas en las apariciones, fantasmas y casas encantadas, decidió seguir un línea abierta por el escritor Edgar Allan Poe, a quien Lovecraft consideraba su maestro. También recibió influencias de otros grandes de aquella época como Lord Dunsanny, Arthur Machen y Julio Verne entre otros. Rompiendo con los esquemas clásicos y en base a sus influencias, Lovecraft dio vida a todo un panteón de deidades y horrores que pueblan un universo completamente hostil a la raza humana, en donde los dioses son criaturas de recónditos lugares del universo o de más allá de las esferas. Todos ellos criaturas de inmenso poder para los que lo humanos no somos más que insignificantes insectos a los que aplastar sin ningún cargo de conciencia. Dichas entidades tampoco tienen un sentido del bien y del mal como el nuestro, ya que carecen de moral como nosotros la entendemos. Estos Dioses Exteriores y otras criaturas también sumamente poderosas conocidas como los Primigenios, son seres cuya intención es volver a ser los amos de la tierra como fueron en tiempos pretéritos, antes de que otras entidades conocidas como los Dioses Arquetípicos se enfrentaran a ellos y los derrotaran, exiliando y castigando a los Dioses Exteriores y a los Primigenios.

Muchos de ellos (Primigenios y Exteriores) fueron encerrados en lugares concretos, como el gran Cthulhu, que duerme en las profundidades del océano, en la ciudad de R´lyeh, o Hastur, el Innombrable, que descansa en el Lago de Hali, en la estrella Aldebarán, o Azathoth, el Sultán Demonio, desprovisto de inteligencia y voluntad, danzando al ritmo de unas flautas tocadas por criaturas amorfas y desprovistas también de inteligencia, en el centro del universo, gobernando en el centro del caos.

Esta mitología extensamente amplia, no solo con respecto a los dioses y los primigenios, sino también en cuanto a razas de extrañas criaturas servidoras o no de alguna deidad o algún primigenio, cultos, lugares de especial importancia e historias, es conocida en su totalidad como los Mitos de Cthulhu. Como ya se ha mencionado anteriormente, el creador de los mitos fue H. P. Lovecraft, pero no por ello fue el único autor de estos. Éste formó un círculo de escritores, todos ellos amigos y conocidos suyos, que aportaron historias cortas, libros prohibidos, nuevas razas y dioses, personajes que han alcanzado renombre dentro del ámbito de los Mitos, etc. La lista de estos escritores es larga, pues tras la muerte de Lovecraft en 1937 a causa de un cáncer de colon, ha habido quien ha continuado con los Mitos, bien escribiendo relatos e historias que se pueden considerar pertenecientes a estos, o haciendo uso de referencias, situaciones o personajes de los Mitos. Como principales pilares de los Mitos de Cthulhu destacan principalmente tres nombres: H. P. Lovecraft, su creador y fundador, Robert E. Howard, escritor de Texas que alcanzó renombre posteriormente como creador de Conan, y Clark Asthon Smith, un gran escritor y escultor. Estos tres hombres fueron los principales creadores del fenómeno literario conocido como los Mitos de Cthulhu, siendo más conocidos como los Tres Mosqueteros de la revista pulp Weird Tales, desaparecida durante los años 30 a causa de una mala gestión. Cabe destacar que fue esta revista en la que los Mitos comenzaron a popularizarse, aunque sin demasiado éxito, pues no alcanzaron mayor relevancia y distribución hasta que tras la muerte de Lovecraft, August Derleth, amigo de Lovecraft y miembro del círculo de escritores de los Mitos, creara la editorial Arkham House y recopilara para su edición toda la obra escrita de Lovecraft, tanto sus relatos como sus poemas, así como todas sus cartas.

Para introducirse en el universo de horror cósmico e insanas revelaciones de los Mitos, se puede comenzar con cualquiera de las múltiples recopilaciones existentes, pues todas ellas contienen obras de gran calidad. Aunque vale la pena destacar un relato corto al cual se le podría considerar como insignia de los Mitos. Su título es "La Llamada de Cthulhu", siendo de los favoritos de los seguidores de la obra de H. P. Lovecraft, por su gran calidad. En este aparece el Gran Cthulhu, un primigenio que duerme un sueño de eones en la ciudad sumergida de R´lyeh, y que sólo despertará cuando los astros estén en posición. Este relato es una referencia obligada al estudiar los Mitos ya que se muestra de forma clara el modo de entender el horror cósmico. Pues lejos de buscar la emoción fácil con la aparición del monstruo, fantasma, aparición o entidad, en los Mitos de Cthulhu se hace uso de la sugestión, insinuando la existencia de horrores sin nombre, de seres que no deberían existir según las leyes de la naturaleza que el hombre conoce. Criaturas que no deberían ser, pero son y existen, pues el universo no sigue las mismas leyes que rigen al hombre e incluso la Tierra que el ser humano cree conocer tan bien, esconde secretos innombrables y ajenos. El hecho de que una persona deba aceptar la existencia de aquello que no debería ser, que el universo es ajeno y hostil, que todo aquello que se acepta por bueno y normal es falso, derrumba las creencias del investigador de los Mitos, provocando que su mente se quiebre y se hunda en las profundas simas de la locura, pues de esto es lo que hace uso el horror cósmico. Evita la aparición para ensalzar la insinuación de aquello que no debería existir, dejando a la mente del lector la posibilidad de dar forma ese horror, explotando los arquetipos del horror en lo más profundo de nuestro cerebro.