martes, 10 de enero de 2012

Yo, Morlock #2: Carta abierta a Mariano Rajoy

Excmo. Sr. Don Mariano Rajoy:

Le escribo en calidad de ciudadano del estado español porque hay una serie de cuestiones que me preocupan y quiero plantearle. En primer lugar, quisiera felicitarle por la mayoría absoluta obtenida en las últimas elecciones. Sin embargo, conociendo los antecedentes de su partido en anteriores legislaturas y en las CC.AA. que gobierna, temo que haga un mal uso de este poder. España es una democracia, o al menos eso defiende la Constitución. La democracia es de origen griego y es el gobierno del pueblo. Los ciudadanos de este país eligen por votación a sus representantes para que administren y legislen en su nombre. Y permítame recalcar lo de en su nombre. Como líder electo de la nación, debe usted velar por los intereses y bienestar del total de su población, y no sólo por aquel sector que posee grandes empresas, abultadas cuentas bancaria, ocupa altos cargos eclesiásticos y considera que el poder económico está por encima de todo.

Entiéndame, sé que es difícil decir que no a aquellos que poseen grandes riquezas, los que mueven los grandes mercados y sirven al todopoderoso dinero, los amos del capitalismo. Pero usted ha sido elegido por el pueblo, y como tal, debe servir a los intereses del mismo, de la totalidad de los españoles y no sólo a los que posean un umbral de riqueza determinado. Entonces pasaríamos de la democracia a la plutocracía, el gobierno de los ricos.

Lamentablemente, ni usted ni su gobierno han tenido un comienzo acertado. Se que la situación económica de España es complicada y grave. La crisis económica mundial nos golpeó con mucha fuerza, ya que no estábamos preparados. Coincido con usted en que el anterior gobierno socialista no tomó las medidas apropiadas y actuó a destiempo, intentando parchear la situación con nefastos resultados. Pero, seamos justos, no toda la culpa recae en el PSOE, pues fue durante el mandato de Aznar cuando se empezaron a sentar los mecanismos que roerían lentamente la base de la economía española, facilitando así su derrumbe. Le pido que haga exámen de conciencia y admita que esto es así. Pero no es el momento de buscar culpables, echar la vista atrás y acusar con el dedo. Es el momento de levantar la cabeza, escuchar al pueblo y tratar de hallar las soluciones más apropiadas para sacar a este país de la grave situación que padece.

Pero, como ya he dicho, han empezado con mal pie. Durante la segunda legislatura socialista, acusaron a Zapatero con saña y de forma desleal de que estaba hundiendo España. Era cierto, pues no logró hacer otra cosa que empeorar nuestra situación. Pero piense en como se podrían haber desarrollado las cosas si, en lugar de hacer una oposición ácida y destructiva, hubieran aunado esfuerzos en nombre de la patria y del pueblo español. Piense en lo que habría sucedido si hubieran optado por una oposición constructiva, haciendo un pacto con el gobierno socialista para establecer juntos las medidas y políticas a tomar para salir de la crisis y tratar de solventar el gravísimo problema del desempleo. Sin embargo, optaron por el ataque incesante y demagógico, erosionando la cada vez más mermada confianza del pueblo español y tratando de hacer una política dañina, tóxica.

Sin embargo, ahora que está usted en el poder, como han cambiado las cosas. Mientras estaban en la oposición acusaban a Zapatero de rendir pleitesía a Alemania y Francia, de ser incapaz de solventar la crisis y crear empleo. Afirmaban con la valentía y convicción del que no tiene responsabilidad de hallar soluciones que ustedes serían capaces de arreglar los problemas de España. Pero ahora que son ustedes el gobierno, se hallan con que no poseen ninguna medida milagrosa para acabar con la crisis y crear empleo. ¿Dónde quedaron esos ataques y esas invectivas?

Pero, lamentablemente, hay más. Usted ha sufrido un grave problema que afecta al grueso de la clase política, sin importar su orientación ideológica. Y es que los políticos, en cuanto acceden al poder, ya sea municipal, provincial, autonómico o nacional, sufren una extraña enfermedad escluxiva de su profesión: la amnesia selectiva post-electoral. Dicho mal se caracteriza por sufrir una pérdida súbita de memoria que les hace olvidar todas aquellas promesas electorales que hicieron para ganar votos y que sabían de antemano que no podrían cumplir o que resultarían sumamente difíciles de realizar. Por ello, en cuanto ha logrado formar su gobierno y han empezado a reunirse sus ministros, han empezado con la penosa (para los ciudadanos) tarea de romper promesas electorales.

Con respecto a esto, hay algo más que debo criticar de su postura. Y es que es usted un presidente del gobierno en la sombra. Parece huir de las comparecencias públicas y las ruedas de prensa, apareciendo tan sólo cuando es estrictamente necesario y no puede delegar en algún ministro. Es normal que, a la hora de presentar propuestas, recortes y medidas, sean los correspondientes ministros los que lo hagan. Sin embargo, usted, como presidente, debería dar la cara y explicar su postura, dar a entender a los españoles que, como líder electo, esta usted ahí al frente de su gobierno. Está claro que lo suyo no es la comparecencia pública. Seamos sinceros, no tiene carisma, su dialéctica no es de lo mejor y, cuando habla parece usted un busto parlante. Su discurso es vago, errático y carente de dirección. Durante su tiempo en la oposición no ha demostrado madera de líder, ni ser capaz de presentar propuestas concretas. Se ha basado en el ataque demagógico y destructivo. Durante la campaña electoral la situación no cambió. Usted, igual que el resto de su partido, se escudaba en la ambigüedad, la charlatanería, dando rodeos sin decir nada concreto. ¿No tenía programa? ¿No tenía propuestas, planes concretos de acción una vez que se hallara en el poder? ¿O es que acaso temía el levantamiento popular y la huída de votos si revelaba sus auténticas intenciones, su agenda secreta? Ojo, no afirmo ni pretendo dar a entender que conozco lo que obra en su partido, ni si realmente existe tal agenda secreta. Pero con su actuación, su evasiva a las preguntas de los periodistas, sólo consigue levantar la duda, la sospecha, el temor al que esconderá. Y, sinceramente, no es lo mejor que puede hacer un líder de la oposición, un candidato a la presidencia de un país o un presidente del gobierno.

En conclusión, deseo que reflexione seriamente sobre lo que le digo. Ruego que tenga en cuenta la situación de los más de 4 millones de parados, de que muchos nos hallamos desprotegidos, sin cobrar subsidio o ayuda alguna, en situaciones precarias. Acuérdese de que los banqueros y los que mueven los grandes mercados no pensaran en el pueblo si no en su propio interés. Acuérdese de lo que significa la democracia, de lo que hemos conseguido durante todos este tiempo y no haga nada que pueda acabar con esta situación. Estamos pasando tiempos difíciles, y un lider eficaz y fuerte, al mando de un gobierno que tenga por objetivo acabar con la crisis y crear empleo, luchando contra la corrupción y tomando las medidas apropiadas, puede ser la mejor publicidad electoral que puede usted obtener. Si de verdad cree en los españoles, si realmente cree en la democracia y en lo que representa, actúe en consecuencia.

Atentamente
Harvey Zoltan Pickman / José Mª Quinto