martes, 3 de enero de 2012

Yo, Morlock #1: Morlocks y Eloi

«Me afligió pensar cuán breve había sido el sueño de la inteligencia humana. Habíase suicidado. Se había puesto con firmeza en busca de la comodidad y el bienestar de una sociedad equilibrada con seguridad y estabilidad, como lema; había realizado sus esperanzas, para llegar a esto al final. Alguna vez, la vida y la prosperidad debieron alcanzar una casi absoluta seguridad. Al rico le habían garantizado su riqueza y su bienestar, al trabajador su vida y su trabajo. Sin duda en aquel mundo perfecto no había existido ningún problema de desempleo, ninguna cuestión social dejada sin resolver. Y esto había sido seguido de una gran calma.

Una ley natural que olvidamos es que la versatilidad intelectual es la compensación por el cambio, el peligro y la inquietud. Un animal en perfecta armonía con su medio ambiente es un perfecto mecanismo. La naturaleza no hace nunca un llamamiento a la inteligencia, como el hábito y el instinto no sean inútiles. No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio.Sólo los animales que cuentan con inteligencia tienen que hacer frente a una enorme variedad de necesidades y de peligros.

Así pues, como podía ver, el hombre del Mundo Superior había derivado hacia su blanda belleza, y el del Mundo Subterráneo hacia la simple industria mecánica. Pero aquel perfecto estado carecía aún de una cosa para alcanzar la perfección mecánica: la estabilidad absoluta. Evidentemente, a medida que transcurría el tiempo, la subsistencia del Mundo Subterráneo, como quiera que se efectuase, se había alterado. La Madre Necesidad, que había sido rechazada durante algunos milenios, volvió otra vez y comenzó de nuevo su obra, abajo. El Mundo Subterráneo, al estar en contacto con una maquinaria que, aun siendo perfecta, necesitaba sin embargo un poco de pensamiento además del hábito, había probablemente conservado, por fuerza, bastante más iniciativa, pero menos carácter humano que el Superior. Y cuando les faltó un tipo de carne, acudieron a lo que una antigua costumbre les había prohibido hasta entonces. De esta manera vi en mi última mirada el mundo del año 802.701. Esta es tal vez la explicación más errónea que puede inventar un mortal. Esta es, sin embargo, la forma que tomó para mí la cosa y así se la ofrezco a ustedes.»

H.G. Wells nos describe con estas esclarecedoras palabras un funesto destino para la humanidad, la evolución definitiva de la sociedad en dos vertientes: la clase alta, adinerada y entregada a los lujos y la clase obrera, despreciada, marginada, maltratada, pese a ser la base de la nación y la economía. Pero mientras que los poderosos se vanagloriaban en su poder y riquezas, ¿qué importaba si las condiciones laborales y de vida de los trabajadores fueran cada vez más miserables? Esto, en la obra de Wells, conduce a la creación de dos sub especies en el año 802.701: los hedonistas y despreocupados eloi y los cavernícolas y feroces morlock, los únicos capaces de manejar la maquinaria que asegura la supervivencia de los habitantes de la superficie.

¿He así como hemos de vernos los pobres, los desempleados, los trabajadores, los indignados, los desahuciados, los parados, los desheredados de la sociedad? ¿Hasta que punto los ricos y poderosos, los políticos y grandes empresarios, los banqueros y plutócratas, deben seguir explotándonos? Ellos son los acomodados que  viven gracias al esfuerzo de los que estamos en la parte inferior de la pirámide económica y del poder, de los trabajadores que les servimos y manejamos sus maquinas.

Por ello, yo me proclamo morlock,pues en eso desean vernos, y como tal lanzo una llamada a los explotados por los gobiernos, empresarios y demás plutócratas que nos someten al Estado de Miedo, que nos amenazan con sus recortes y medidas de austeridad con las que pretenden que nosotros paguemos sus desmanes. Y como los morlocks de Wells que se alimentaban de los decadentes eloi, es mi derecho el alimentarme de la crítica y denuncia de sus actividades con las que pretenden hundirnos para mantenerse ellos eternamente a flote a costa de los que les sostienen. Todo aquel que se sienta hastiado, asqueado, indignado y no tolere más este situación, le pido que se una a mi en este grito a través de la red, que se levante como morlock y haga oír su voz.