viernes, 5 de septiembre de 2014

Karate a muerte en Torremolinos (2003)

Título: Kárate a muerte en Torremolinos
País: España
Productora: Telespan 2000 / Nueva Producciones
Director: Pedro Temboury
Guión:Pedro Temboury, Pablo Álvarez Almagro
Reparto: Curro Cruz, Jess Franco, Sonia Okomo, Paul Lapidus, Julio San Juan, Juanma Lara, Carol Salvador, Lucio Romero, Manuel Romo, Angie Barea, Pedro Temboury, Jordi Costa

Sinopsis:
Torremolinos, año 2000. La que parece una de las ciudades más ociosas del mundo está a punto de sumergirse en una ola de terror. El malévolo Dr. Malvedades llega a la ciudad para resucitar a cuatro karatecas que murieron ahogados en la la bahía de Málaga cuando ejercían como asesinos a sueldo durante la II Guerra Mundial. Con la ayuda de los zombies, secuestrará a cinco adolescentes recién desvirgadas, a quienes utilizará para despertar al monstruo Jocántaro, engendro mitad centollo mitad pulpo que dormita en algún lugar de la costa, y conseguir dominar el mundo. Entre las secuestradas se haya Danuta, la novia de un surfer católico y voluntariamente célibe, Jess, que hará lo imposible para rescatarla. Para ello reúne a sus amigos -un cura, una monja, un yuppie y un karateca-, y juntos invocan al espíritu del profesor Miyagi, quien les enseña el difícil arte del karate para hacer frente a los esbirros del Dr. Malvedades. Mientras tanto, las autoridades, desconcertadas ante la ola de secuestros, encargan primero a Chuck Lee, karateca de fama internacional, y después al Dr. Orloff, un parapsicólogo en perpetuo trance cannábico, el rescate de las adolescentes y la lucha contra el Dr. Malvedades. (FILMAFFINITY)

Crítica:
¿Qué sucede cuando una productora de medio pelo se une a un director con un guión que pretende ser una versión española del cine de la Troma, pero sin tener presupuesto? Surge este engendro cinematográfico, una película de serie Z en la que no se salva absolutamente nada. Este film pretende ser una combinación de kaiju eiga (películas de monstruos gigantes), con zombis, ocultistas megalomaníacos que buscan el fin del mundo y unos poco creíbles héroes encarnados en un grupo de surfistas católicos y un parapsicólogo, cuyo genial invento para localizar al monstruo y detenerlo es un juego de Simon.

La película se desarrolla de forma bastante absurda, con escenas que pretenden ser gore, pero en las que abundan los miembros de maniquies, con un villano de opereta sobreactuado que resucita a unos ninjas zombis que actúan como sus esbirros. A partir de este comienzo, la situación se vuelve cada vez más extravagante, con peleas pésimamente coreografiadas, litros de sangre falsa y maniquíes desmembrados. Cuando todo parece que no puede volverse más absurdo, hace finalmente su aparición Jocántaro, el supuesto monstruo que pretende despertar el Dr. Malvedades para destruir el mundo: un individuo en un traje de goma que en su primera escena, al salir del agua, se tropieza... Como colofón final, tras la aparición de Jocántaro asustando a algunas chicas en bikini en la playa, surgen, sin más explicación, un grupo de zombis en el cementerio y unos alienígenas cuyos disfraces (al parecer el presupuesto de vestuario se les acabó con el disfraz del monstruo) son unas grandes cabezas y bolsas de basura verdes.

Desde el primer minuto hasta el final, nos encontramos ante lo que pretende ser un homenaje a diferentes géneros: kaiju eiga, zombis, artes marciales, etc., pero que se convierte en un despropósito sin gracia, sin presupuesto y sin talento interpretativo donde lo único que se puede llegar a salvar es la banda sonora, cuyo tema principal es la canción de Jocántaro. Se trata de una de esas películas que sólo te planteas verlas para tratar de reírte de lo ridícula y cutre que es, pero acabas sintiendo vergüenza ajena al pensar que semejante despropósito lograra en su momento ser estrenado.