domingo, 10 de junio de 2018

Furia de titanes (1981)

Título: Furia de titanes
Título original: Clash of the Titans 
País: Reino Unido
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Director: Desmond Davis
Guión: Beverly Cross
Reparto: Harry Hamlin, Laurence Olivier, Judi Bowker, Claire Bloom, Maggie Smith, Burgess Meredith, Ursula Andress, Flora Robson 
Sinopsis:
Cuando el rey de Argos está a punto de sacrificar a su hija Dánae y a su nieto Perseo, Zeus (padre del niño) decide salvarlos y arrasar la ciudad. Perseo crece feliz hasta que la diosa Thetis para vengarse de Zeus, que ha castigado a su hijo Calibos con una horrible deformidad, lo secuestra y lo abandona a su suerte. Al conocer la noticia, Zeus ordena a los demás dioses que ofrezcan a su hijo regalos que le permitan defenderse: una espada capaz de cortar la piedra, un casco que lo vuelve invisible y un escudo que lo hace invulnerable. Con estas armas se dirige a la ciudad de Joppa, cuya princesa es víctima de una maldición. (FILMAFFINITY)

Crítica:
Furia de Titanes es una película épica basada en el mito griego de Perseo y Andrómeda, un clásico del cine tocado por la genial mano de Ray Harryhausen quien diseñó las criaturas del film y estuvo al cargo de los efectos visuales. El argumento se toma ciertas libertades en cuanto a la historia original, pero no por ello desmerece, ya que la plantea de forma interesante, amena y combinando la acción con otros aspectos derivados de las acciones y caprichos de los dioses olímpicos.

Esta película, aunque denota mucho la época en la que se rodó, no deja de ser merecedora de un visionado, debido a la calidad del maquillaje y los monstruos animados con stop motion, técnica en la que Harryhausen era un maestro. Así, desde el poderoso y terrible Kraken hasta el vengativo y rencoroso Calibos, pasando por Medusa, nos encontramos ante un despliegue de criaturas míticas más o menos basadas en las leyendas griegas. Aunque esta película ha sufrido la maldición olímpica de tener un remake en 2010 y una infame secuela, esta cinta no debe caer en el olvido por la mala realización de las posteriores.

Nos encontramos ante una película de mitología griega libremente adaptada pero que mantiene la coherencia y el respeto hacia la fuente original. Es amena, entretenida, no se deja influenciar por la concepción maniqueista judeocristiana y los dioses olímpicos se comportan como era de esperar en ellos. Por ello, pese al choque que pueda representar en el aspecto de los efectos visuales con respecto a las técnicas actuales, es una película recomendable y amena.