viernes, 17 de abril de 2015

Cthulhu vs Octofílicos

Cthulhu es una criatura alienígena y monstruosa creada por el escritor de terror H.P. Lovecraft como parte de su obra dentro del género del Horror Cósmico. Debido al éxito del trabajo de recopilación y publicación del material escrito por este autor y difundido postumamente por Augusth Derleth a través de la editorial Arkham House, Cthulhu se ha convertido en un icono cultural que ha trascendido el tiempo y el espacio, y cuya figura e influencia se puede sentir en muchos campos. Lamentablemente, el trabajo de escritores de pastiches y la progresiva mercantilización de la obra de Lovecraft y sus criaturas y dioses icónicos ha provocado que el sentido original de estos seres en ocasiones quede gravemente difuminado. Esto provoca que el gran público, bien por desconocimiento, bien por dejarse llevar por modas y tendencias, tenga una imagen desfigurada y alterada de Cthulhu.

¿Qué es Cthulhu según H.P. Lovecraft, su creador?
La primera aparición de esta criatura descomunal es en el relato "La Llamada de Cthulhu", un relato corto escrito en 1926 y publicado por primera vez en 1928 en la revista pulp Weird Tales. Estructurada en tres partes semi independientes (El horror en arcilla, El relato del Inspector Legrasse y La locura que vino del mar, los títulos pueden variar según las diferentes traducciones), la historia describe la influencia de la psique de Cthulhu sobre las mentes de aquellas personas que sean lo bastante sensibles y receptivas, como artistas y locos, el descubrimiento de su degenerado culto en los pantanos de Nueva Orleans y el testimonio del marinero noruego Johansen, que visita la ciudad de R'lyeh y es testigo del alzamiento de Cthulhu.
La primera descripción de Cthulhu la obtenemos en la primera parte del relato:

"Sobre esos supuestos jeroglíficos había una figura de carácter evidentemente representativo, aunque la ejecución impresionista impedía comprender su naturaleza. Parecía una especie de monstruo, o el símbolo de un monstruo, o una forma que sólo una fantasía enfermiza hubiese podido concebir. Si digo que mi imaginación, algo extravagante, se representó a la vez un pulpo, un dragón y la caricatura de un ser humano, no traicionaré el espíritu del dibujo. Sobre un cuerpo escamoso y grotesco, provisto de alas rudimentarias, se alzaba una cabeza pulposa y coronada de tentáculos; pero era el contorno general lo que la hacía más particularmente horrible. Detrás de la figura se embozaba una arquitectura ciclópea."
De los sucesos narrados en "La Llamada de Cthulhu", obtenemos una primera impresión de un coloso alienígena, un ser quimérico que reúne características vagamente antropomórficas y draconianas, así como una cabeza bulbosa cuya forma recuerda a un pulpo, y que posee una amplia masa de tentáculos faciales. Cthulhu también es mencionado en "El Horror de Dunwich" y se añade más información sobre él en la novela corta "En las montañas de la locura". De esta manera encontramos a una criatura alienígena, que vino a la Tierra junto con miembros de su raza hace millones de años. Cthulhu es un rey-sacerdote bárbaro que gobernó sobre los suyos y que, con su llegada, trajo también una serie de estatuillas suyas que sus adoradores usan en sus ceremonias tal y como se detalla en "La Llamada de Cthulhu".

Como ya hemos podido ver, la única relación existente entre Cthulhu y los pulpos es la forma de su cabeza. Este Primigenio, este titán alienígena, que duerme encerrado en la ciudad sumergida de R'lyeh, cuya arquitectura incluye ángulos extraños y geometría no euclidiana, es un gigante con un aspecto muy definido, así como objeto de un culto centrado en su persona y que no utiliza otras imágenes que no sean las estatuas que le representan.


¿Qué es Cthulhu según los octofílicos?
Los octofílicos son aquellas personas que, por desconocimiento, tendencias y/o libres interpretaciones, relaciona a Cthulhu con los pulpos en particular y con la fauna marina en general. Aunque una de las fuentes de inspiración de Lovecraft atribuida a la creación de Cthulhu es el poema victoriano "The Kraken" (1830) de Alfred Lord Tennyson, y existe la famosa testa con su manojo de tentáculos faciales, es un error realizar las relaciones pulpos = Cthulhu y tentáculos = Cthulhu. Lamentablemente, los octofílicos prefieren ignorar las fuentes originales y confundir los términos, de
manera que cualquier representación de un octópodo y de tentáculos se toma como una manifestación relacionada con Cthulhu, hasta el punto extremo de llegar a relacionar escenas de porno con tentáculos con el Primigenio.

Estos casos se dan por interpretaciones equivocadas del canon lovecraftiano, confundiendo la apariencia del mismo con su esencia, adoptando clichés y características superficiales e ignorando los contenidos, símbolos y significados. Es decir, desechan el contenido para quedarse con el continente, fallo que se viene arrastrando desde la popularización de la obra de H.P. Lovecraft por parte de August Derleth y otros autores de pastiches.

Como ya se ha mencionado, es habitual el error de relacionar fauna marina con Cthulhu, por el mero hecho de poseer este un manojo de tentáculos faciales y residir bajo el agua. Comparativamente sería como asimilar a Yog-Sothoth con la espuma de jabón porque a este dios se le representa habitualmente como una masa de burbujas iridiscentes. Sin embargo, si que existe un primigenio cuyo culto e iconografía, según el canon lovecraftiano, tiene más relación con las criaturas acuáticas. Tal y como podemos ver en los relatos "Dagón" y "La sombra sobre Innsmouth", el culto a Dagón, Primigenio al que sirve la raza anfibia conocida como los Profundos (Deep ones), la imaginería de su culto si que incluye representaciones de animales marinos.

Por eso, no hay que confundir unos con otros, ni dejarse llevar por tendencias o reinterpretaciones producidas por pastiches sin hacer un análisis crítico de lo que se muestra. Lovecraft hizo uso de las criaturas con tentáculos de forma limitada, principalmente con Cthulhu (tentáculos faciales) y el Horror de Dunwich. Fueron sus sucesores, principalmente aquellos que se dedicaron a revisar, clasificar y realizar colaboraciones póstumas, los que dieron mayor importancia a los tentáculos. A causa de esto hay que tener muy claro que pulpos y tentáculos no son sinónimos de contenido lovecraftiano. La obra del Maestro de Providence va mucho más allá y tiene una riqueza que no se ve limitada a los octópodos ni tentáculos usados como símbolos fálicos o no.