miércoles, 21 de enero de 2015

Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo (1954)

Título: Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo
Título original: Gojira
País: Japón
Productora: Toho Film
Director: Ishirô Honda
Guión: Ishirô Honda, Takeo Murata (Historia: Shigeru Kayama)
Reparto: Akira Takarada, Momoko Kochi, Akihiko Hirata, Takashi Shimura, Fuyuki Murakami, Sachio Sakai, Toranosuke Ogawa, Raymond Burr (sólo en la versión americana).
Sinopsis:
Las misteriosas destrucciones de barcos en el Pacífico provocan el pánico. Los nativos de una isla afirman que el culpable es una criatura legendaria, Godzilla, un lagarto mutante convertido en un gigantesco monstruo a causa de unas radiaciones atómicas. Godzilla se dispone a atacar las principales ciudades del Japón. (FILMAFFINITY)

Crítica:
Titulada originalmente en España "Japón bajo el terror del monstruo", Godzilla fue la película inaugural de una larga saga de films de monstruos gigantes y que popularizó en Japón y, posteriormente en el resto del mundo, el género conocido como Kaiju Eiga (películas de monstruos). Aunque este género no fue inventado por los japoneses, si que fueron ellos, principalmente la Toho, los que mejor provecho supieron sacarle partiendo de la base de esta magnífica película.

Gojira (cuya traducción fonética en bruto resulta Godzilla), alcanzó tal éxito en Japón que fue exportada a los Estados Unidos, donde decidieron hacer un nuevo montaje más apto para el público norteamericano: se eliminaron todas las escenas con críticas al armamento nuclear y se incluyeron otras escenas en las que se incluía la aparición del actor Raymon Burr interpretando el papel de un periodista americano que viaja a Japón para narrar los acontecimientos. Esta versión fue la que llegó a España y que, al estar adulterada, pierde parte de la magnificencia de la versión original.

Aunque el género del Kaiju Eiga fue degenerando progresivamente hacia encuentros masivos de monstruos y una cada vez mayor infantilización del mismo (particularmente desde la aparición de la tortuga Gamera de la Daiei, productora rival de la Toho), este primer film suponía un cruce entre el terror y la ciencia-ficción. Ishirô Honda lo planteó como una crítica al uso del armamento nuclear y las imprevisibles consecuencias de la radioactividad, ya que el monstruo es un animal prehistórico mutado por las radiaciones de las pruebas atómicas y deja un rastro radioactivo tras él. Al mismo tiempo trata el tema de la indefensión de Japón tras la II Guerra Mundial, al quedar con un ejército altamente reducido que, en la película, se ve incapaz de hacer frente al terrible monstruo. Con estas dos bases, Honda logra construir una magnífica película de terror en la que el suspense se adueña del espectador durante toda la primera mitad, sin dejar ver al monstruo, tan sólo las explosiones que hunden los barcos, la superstición sobre un dios marino llamado Gojira a quien los aldeanos achacan los ataques, y las huellas que deja tras su paso. A partir de la mitad del metraje comienza a aparecer la criatura, al principio sólo parcialmente, para, una vez que lanza su ataque sobre Tokyo, participar en unas excelentes escenas de destrucción de la ciudad que muestran unos efectos especiales muy logrados en su época. Vale la pena destacar el soberbio trabajo que se hizo al recrear secciones enteras de la ciudad con maquetas construidas con un altísimo nivel de detalle y que fueron destruidas durante el rodaje de las escenas del ataque del monstruo.

El principal defecto de la película es el ritmo tan lento que tiene, desarrollándose con mucha lentitud, pero con escenas de un dramatismo excepcional y unas magníficas interpretaciones. Para ello, la Toho no dudó en situar en el reparto a actores de primera fila del cine japonés, que otorgan una gran dosis de realismo y credibilidad a las acciones de los personajes. También vale la pena destacar las escenas que muestran la ciudad en ruinas y los hospitales colapsados por los heridos que sobreviven al ataque del monstruo, en una serie de escenas que rememoran la destrucción de Hiroshima y Nagasaki. También vale la pena destacar la espectacular y soberbia banda sonora de Akira Ifukube, que con sus marchas militares logran dotar de un toque dramático y épico a la película.

En conjunto, Gojira es una excelente película que destila terror y suspense durante todo el metraje. Logra representar de forma espectacular el ataque sobre Japón de una criatura de características prácticamente divinas para la cultura japonesa (tamaño anormalmente grande, invulnerabilidad y causante de una destrucción sin medida), reservando las escenas de destrucción y horror por el ataque para alcanzar un soberbio climax. Con interpretaciones de primera categoría, una trama absorbente, aunque lenta y una magnífica banda sonora, Gojira es un clásico que no hay que olvidar y que vale la pena ver.