lunes, 20 de enero de 2014

El Fin del Mundo: La Ira de los Dioses

El Fin del Mundo es una serie de juegos de rol con espíritu de simulación en el que al contrario de los juegos de rol tradicionales no interpretas un papel de un héroe, de alguien que te gustaría ser o de un personaje histórico o de ficción; te interpretas a ti mismo.

¿Cuáles serían tus opciones reales de supervivencia ahora mismo para continuar vivo tras un verdadero fin del mundo tal y como lo conocemos? ¿Crees que tu plan es infalible y podrías sobrevivir a un apocalipsis?


¿Serías capaz de sobrevivir a la ira de los dioses?


Ha llegado el fin del mundo tal y como lo conocemos. Muchas religiones hablan del apocalipsis. Un momento en que el Dios de turno llega a la Tierra a castigar a los malvados, o directamente a deshacer lo que han hecho hasta ahora. Algunos esperan con ansia este momento, otros con temor, pero todos los posibles finales siempre tienen algo en común: La destrucción que dejan a su paso.


Sea como fuere, seas quien seas, estés donde estés, ¿Cómo piensas sobrevivir? ¿Has pensado alguna vez qué harías tú, aquí y ahora, si la ira divina y el fin del mundo se desatasen a tu alrededor?


Nada de películas, ni series de TV, ni cómics. Nada de héroes de acción o de salvar al mundo. ¡Qué harías tú, ahora, con lo que tienes alrededor! ¡Siendo tú mismo, con tus defectos y tus habilidades!


En este libro tienes algunas sugerencias sobre cómo hacer que el preparar y discurrir sobre tus planes de supervivencia y respuesta ante la ira de los dioses se transforme en una divertida tarde de juego con tus amigos.


¿Cómo estás de preparado para sobrevivir al fin del mundo? ¡Descubre la respuesta!

El Fin del Mundo es una serie de juegos de rol que tratan la temática apocalíptica desde diferentes puntos de vista. En el caso de La Ira de los Dioses, se presentan el fin del mundo desde la perspectiva religiosa.

Esta serie de juegos se basa en un sistema de juego propio denominado STRES (Sistema de Tratamiento Realista en Exceso Simplificado), el cual aporta una sencilla mecánica de juego basada en dados de 6 caras. Buscando la simplificación, cada personaje jugador está representado por un Concepto (que define al personaje en tres o cuatro palabras) y tres Rasgos (Físico, Mental y Social) que tiene asignados dos atributos cada uno. Además el jugador puede asignar a su personaje una serie de aspectos positivos y negativos, que son ventajas, desventajas o especializaciones propias del personaje.

En estos juegos se pretende que cada jugador se interprete a sí mismo, por lo que la sencillez y simplicidad de la ficha, sistema de creación de personajes, sistema de juego y mejora componen una forma amena y sencilla de que cada jugador se refleje a sí mismo sobre el papel. Además, en el momento de la creación de personajes, cada jugador debe someter a juicio de los demás su propio personaje, para así, mediante el voto común, dar mayor verosimilitud al alter ego que afrontará el fin del mundo.

El libro consta de una estructura sencilla, una maquetación simple pero efectiva, completamente en blanco y negro y con ilustraciones que ayudan a visualizar los diferentes entornos, así como los personajes no jugadores destacados. Está dividido en las siguientes secciones:
  • Año Cero. Esta sección incluye la presentación del juego así como todos los aspectos mecánicos generales, con la excepción de las mecánicas de juego particulares de cada ambientación. Aquí se puede encontrar también el sistema de creación de personajes.
  • Año Uno. El comienzo. En esta sección se detallan las cinco ambientaciones disponibles, con información orientada a los jugadores y los datos específicos para el director de juego, junto con una detallada cronología de los acontecimientos previos que acabarán por desatar el fin del mundo y de todo lo sucedido desde el minuto 0 (comienzo de la partida) hasta que todo el proceso apocalíptico se completa. Este periodo de varias horas describe los sucesos que van a ocurrir durante el proceso inicial, los cuales pueden afectar directamente o no a los jugadores y sirven como guía para que el director de juego sepa con precisión que sucede. Cada ambientación incluye algunas mecánicas de juego propias cuando es necesario, así como una selección de personajes no jugadores y distintos escenarios con ideas para los acontecimientos que se desarrollan en los mismos.
  • Año Diez. Diez años después. En esta sección, se da un salto en el tiempo, desde el año uno, cuando comienza el fin del mundo, para saber que ha sido de la Tierra diez años más tarde. Se incluyen unas reglas para saber como realizar el salto temporal, permitiendo así establecer la evolución de los personajes jugadores en estos diez años. También hay un resumen de lo que ha sucedido durante este lapso temporal, para poder comprender mejor la situación del mundo y los cambios sufridos. Al igual que en el Año Uno, aparecen una selección de personajes no jugadores, personalidades cuando se requiere y los escenarios con ideas para desarrollarlos.
Mientras que en el Año Uno los jugadores deben hacer frente al cataclismo que provoca un cambio global y absoluto en sus vidas, en el Año Diez, el efecto apocalíptico ha dejado lugar a una década de cambios en la que la humanidad se ha tenido que adaptar a un nuevo estilo de vida. Cada ambientación ofrece escenarios y desafíos propios, en función de la causa que de origen al fin del mundo. Dichas ambientaciones son las siguientes:
  • De 12:60 a 13:20. El Fin del Mundo según las disparatadas teorías del final del calendario Maya. Quetzalcoatl, en forma de una enorme bola de fuego, ha llegado a la Tierra desde la Quinta Dimensión dispuesto a arrasar las ciudades a su paso. Al mismo tiempo, los ejércitos de los mayas, que aguardan en la Cuarta Dimensión, surgen de forma aparentemente aleatoria y de la nada matando a cuantos humanos se cruzan. Poco después, surgen cinco templos mayas coronados por una columna de luz situados cada uno en un continente. Los que han logrado llegar hasta ellos y entrar parecen volver cambiados e invitan a todos a seguir su ejemplo.
  • El Día de la Bestia. Un conocido actor de Hollywood acaba de desvelar, mediante una multitudinaria rueda de prensa transmitida en directo a todo el planeta, el mayor escándalo de la Iglesia Católica: una trama de pederastia y corrupción de menores que llega hasta lo más alto. Con este anuncio, la población, indignada, arremete contra las iglesias y los cristianos, en una furia saqueadora, iconoclasta y sanguinaria. El caos generado provoca un desplome de la bolsa y los grandes distribuidores de comida paralizan todos sus envíos, empeorando así los efectos del caos ya iniciado. Pero el actor ha vuelto a surgir en televisión prometiendo comida a quien mate cristianos. Los primeros sellos del Apocalipsis de San Juan han sido rotos.
  • Mamá Naturaleza te lo quita. Las noticias se suceden sin parar: a lo largo y ancho del mundo, millones de personas están siendo atacadas simultáneamente por los animales, tanto mascotas, como ganado, bestias del zoo, etc. El caos crece a medida que los ataques se encadenan y multiplican y las plantas se unen a la destrucción creciendo de forma desmesurada y a gran velocidad, arrasando con edificios y rompiendo el asfalto. Los terremotos, huracanes, volcanes y tsunamis crecen de forma espectacular. Ha llegado la hora de la venganza de Gaia.
  • Ragnarök. El sol y la luna se han apagado. Poco después, un terremoto fuera de escala abre una brecha que destruye gran parte de Noruega y por la que surgen un lobo gigante capaz de saltar montañas y un hombre vestido como los antiguos guerreros nórdicos. En el pacífico surge otra bestia descomunal, una serpiente marina monstruosamente grande que avanza creando olas gigantes a su paso. Los gigantes de roca, fuego y hielo surgen para sembrar el caos y los dioses nórdicos no tardan en llegar a través del puente Bifrost. En ese momento, todos los humanos caen inconsciente durante unos segundos y tiene una visión de su muerte. Ragnarök ha comenzado.
  • No todo duerme eternamente. Las estrellas se han alineado. De las profundidades del pacífico ha surgido la hundida ciudad perdida de R'lyeh y de sus entrañas se alza el Gran Cthulhu. Toda la fauna acuática trata de huir de este monstruo primigenio. Al mismo tiempo, desde las costas y a través de las alcantarillas, hordas de criaturas pez surgen para conquistar y someter a la humanidad. H. P. Lovecraft tenía razón.
Las cinco ambientaciones presentan cinco escenarios apocalípticos diferentes, con bases propias y particularidades que pueden hacer decantarse por una opción u otra. Cada apocalipsis tiene sus puntos fuertes y débiles y sus características que los hacen más o menos atractivos. Por ello, presentaré mis conclusiones sobre cada uno de ellos:
  • De 12:60 a 13:20. El fin del mundo maya es un escenario muy orientado para aquellos que les guste este tipo de teorías disparatadas que tanto furor suelen hacer. Sin embargo, presenta opciones muy interesantes de juego tras el salto temporal hasta el Año Diez.
  • El Día de la Bestia. Este escenario es mi favorito por las opciones que ofrece la trama tanto en el Año Uno como en el Año Diez. Desgrana algunos hechos del Apocalipsis de San Juan, ignorando otros que pueden ser añadidos por el director de juego si lo considera necesario. Sin embargo, al contrario que en las otras ambientaciones, el salto del Año Uno al Año Diez no supone otra cosa que un pequeño descanso, pues los hechos apocalípticos aun siguen desarrollándose.
  • Mamá Naturaleza te lo quita. Este es un fin del mundo de corte ecologista que empieza con un caos y confusión absoluto, ya que no se da pista alguna a los jugadores sobre el origen de los fenómenos que están poniendo fin al mundo tal y como lo conocen. Cuando Gaia considera cumplidos sus objetivos, el Año Diez pasa a ser un escenario post-apocalíptico bastante habitual, sin particularidades. Para este, además de las recomendaciones que se hacen en el manual, es interesante ver la película "Los pájaros" (The Birds, 1963), dirigida por Alfred Hitchcok, así como leer la novela corta homónima en la que se basó la película, escrita por Daphne du Maurier en 1952. También es recomendable la novela "La hora del mar", de Carlos Sisí.
  • Ragnarök. El fin del mundo de los antiguos nórdicos, con los dioses y los monstruos luchando entre ellos. Interesante, curioso y muy apto para partidas de acción, puede acabar fácilmente en una versión "realista" de D&D. En su Año Diez, la ambientación se vuelve más sosa, aunque tiene algunos ganchos que se pueden hacer interesantes. Añadir a las recomendaciones que se hacen en el manual la novela "Devoradores de Cadáveres", escrita por Michael Crichton en 1976, en la cual se basó la película "El guerrero nº 13" (1999). La novela refleja muy acertadamente la vida y costumbres de los nórdicos, lo que puede resultar muy útil para las partidas en fase Año Diez. Incluyo el enlace para descargar una lista de 50 causas de muerte para las partidas ambientadas en el Ragnarök: 50 maneras de morir.
  • No todo duerme eternamente. El fin del mundo que yo más esperaba de este manual, el que sirve para decorar la portada, y el que más me ha defraudado. En lugar de ceñirse en mayor o menor grado al canon lovecraftiano, y basarse en las tres principales obras de Lovecraft sobre Cthulhu y los profundos (La llamada de Cthulhu, La sombra sobre Innsmouth y Dagón), el autor ignora todo esto alegremente. En su lugar monta un constructo artificial, descartando todo lo que se ha escrito sobre los profundos, atribuyéndole a Cthulhu una capacidad de generar miembros de extensión infinita y presentando una ambientación que clama a la ira de los dioses para todo aquel conocedor de los Mitos de Cthulhu. Resulta incomprensible semejante destrozo teniendo en cuenta que recomienda en el manual los excelentes juegos de rol "La Llamada de Cthulhu" y "El Rastro de Cthulhu", que adaptan con fidelidad y respeto el canon lovecraftiano al mundo de los juegos de rol. Para optar por esta ambientación hay dos opciones: jugarla con jugadores que no conozcan nada de los Mitos de Cthulhu o modificar por completo la ambientación partiendo de cero.