jueves, 4 de febrero de 2016

Books from the Crypt #95: Stalker: Picnic extraterrestre

Título: Stalker: Picnic extraterrestre
Título original: Пикник на обочине - Picnic na obóchine
Año: 1972, 2015 (Gigamesh)
Autor: Arkadi y Borís Strugatski
Género: Ciencia-Ficción
Sinopsis:
Unos extraterrestres hacen una breve parada en la Tierra y prosiguen el viaje sin mostrar ningun interés en la humanidad. Pero, como excursionistas displicentes, dejan restos y basura tras sus pasos, y los lugares así sembrados pasan a llamarse Zonas. Redrick Schuhart es ayudante de laboratorio en el instituto internacional que estudia el fenómeno, pero de noche es stalker: se juega la vida entrando en la Zona para sacar tecnología alien de contrabando.

Con prólogo de Ursula K. Le Guin y postafcio de Borís Strugatski, la novela se presenta en su versión íntegra, libre de censura y en traducción directa del ruso. Se la considera, junto con Qué dificil es ser dios y El lunes empieza el sábado, la obra cumbre de los hermanos Strugatski, y la fuerza y la crudeza de sus personajes la han convertido en la más popular. Con un desarrollo ágil y seductor, indaga en el extrañamiento más abstracto y en los mecanismos de la búsqueda de la felicidad y deja una huella profunda e indeleble a su paso.

Crítica:
Stalker: Picnic extraterrestre es una de las obras maestras de la ciencia-ficción soviética. Producida durante la Guerra Fría, a comienzos de los años 70, es una novela directa y con un mensaje que se aleja de los estereotipos de la época en la que fue escrita. No ensalza el comunismo soviético ni ataca al régimen capitalista, aunque si que lo critica a través de un mundo en el que la tecnología alienígena, aunque no se comprenda su funcionamiento, mueve importantes sumas en el mercado negro para abastecer a los coleccionistas y las empresas a través de las mafias. Sin embargo, el mensaje de la novela va más allá de las luchas ideológicas capitalismo - comunismo.

Desmarcándose de los escritores más purista de ciencia-ficción, alejándose de terminología y conceptos abstrusos sólo aptos para conocedores de las ciencias y tecnologías, y huyendo de los elitismos, el protagonista de esta novela, Redrick Schuhart, es un hombre normal, que trata de ganarse la vida mediante una doble actividad: ayudante de laboratorio y stalker.

A través de las vivencias de Redrick y su círculo, nos encontramos con un mundo cambiado de forma inesperada, un mundo que se ha recreado en torno a las Zonas, lugares donde representantes de una civilización extraterrestre ha aterrizado y se ha marchado dejando abandonados restos y basuras. En torno a esta premisa se articula toda la novela, aportando una lección de humildad para el género humano. El hombre es como los insectos que exploran y saquean los restos de un picnic en el camino dejado por unos descuidados excursionistas.

Con una narración ágil y fluida, vemos la progresión por la que pasa Redrick, su entorno y como la Zona y todo lo relacionado con ella afecta a la sociedad en la que se mueve. Un excelente retrato que, al igual que hizo H.G. Wells en "La Guerra de los Mundos", nos recuerda nuestra insignificancia como especie en el cosmos y, como hace Richard Matheson en "Soy Leyenda", nos deja un significativo mensaje en el desenlace de la novela que se va desarrollando a lo largo de la trama.

También vale la pena destacar la influencia que han tenido los hermanos Strugatski con esta novela. Ha sido adaptada al cine por Andrei Tarkovski con el título de Stalker (1979), y como videojuego bajo el título S.T.A.L.K.E.R., ambos con diversas modificaciones pero respetando muchos aspectos del original. Tras la publicación de esta novela en la URSS, el termino stalker (en inglés en el original) se popularizó y acabó entrando en la lengua rusa para definir a los visitantes a zonas industriales y urbanas abandonadas. En la saga Metro, de Dmitry Glukhovsky, los incursores que salen a la superficie son también conocidos como stalkers.