viernes, 4 de mayo de 2012

Síndrome de Jerusalén

El síndrome de Jerusalén es una enfermedad psíquica que afecta a algunos de los turistas y habitantes de Jerusalén. La enfermedad tiene el carácter de una psicosis y se exterioriza con signos de delirios: el afectado se identifica completamente con un personaje de la historia sagrada del Antiguo o del Nuevo Testamento y actúa como tal.
 
Los afectados por el síndrome se identifican con personajaes de la Biblia, como Moisés, el Rey David, Jesús de Nazaret o Juan el Bautista. Habitualmente los hombres emulan a personajes masculinos y las mujeres a personajes femeninos. La confesión religiosa es un factor a tener en cuenta, ya que los judíos se limitan a los personajes del Antiguo Testamento y los cristianos tienen tendencia a imitar a los del Nuevo. Entre los musulmanes apenas hay casos registrados.

Fue descrito clínicamente por primera vez durante la década de 1930 por el psiquiatra Herman Heinz, de Jerusalén, uno de los fundadores de la investigación psiquiátrica moderna en Israel. El hecho de que este tipo de conducta sea exclusiva de las visitas a Jerusalén es motivo de debate, ya que se han identificado casos similares en otras ciudades de importancia religiosa e histórica, como La Meca o Roma. Ya en la Edad Media se observaron casos de este síndrome, descritos en el intinerario de Félix Fabri y la biografía de Margery Kempe. También se han descrito casos en la literatura de muchos visitantes de Jerusalén durante el siglo 19.

Uno de los casos mencionados mas a menudo en relación con el síndrome se presentó en 1969, cuando un turista australiano, Michael Rohan Denis, abrumado por un sentimiento de misión divina, prendió fuego a la mezquita al-Aqsa. Su acto tuvo como consecuencia los disturbios en toda la ciudad. Estos acontecimientos ayudaron a formar la premisa de una película llamada El síndrome de Jerusalén.

El síndrome de Jerusalén clásico se desarrolla durante la visita a esta ciudad parece desencadenar una psicosis de intensa religiosidad que se resuelve con rapidez y con la salida de la ciudad. Éste síndrome ha sido motivo de debate en la literatura médica por su naturaleza y sintomatología. La mayor parte de la discusión se ha centrado de si esta definición del síndrome de Jerusalén es una forma distinta de la psicosis, o simplemente una re-expresión de una enfermedad psicótica previamente existente que no fue recogida por las autoridades médicas en Israel.

Se han clasificado el síndrome en tres tipos:

Tipo I. 
El síndrome de Jerusalén, impuesto a una enfermedad psicótica anterior. Esto se refiere a las personas ya diagnosticados de una enfermedad psicótica antes de su visita a Jerusalén. Normalmente han ido a la ciudad debido a la influencia de las ideas religiosas, a menudo con un objetivo o misión en mente que ellos creen que debe ser completado a su llegada o durante su estancia. Por ejemplo, una persona afectada puede creerse que una importante figura histórica o religiosa puede estar influenciada por importantes ideas religiosas o conceptos (por ejemplo, haciendo que la venida del Mesías o la segunda venida de Cristo).

Tipo II.
El síndrome de Jerusalén complicado por la superposición con las ideas idiosincrásicas. Esto no significa necesariamente que adopte la forma de enfermedad mental y puede ser simplemente una obsesión cultural anómala con la importancia de Jerusalén, ya sea como individuo o como parte de un pequeño grupo religioso con idiosincrásicos creencias espirituales.

Tipo III.
Síndrome de Jerusalén no-compuesto por una enfermedad mental previa. Esto describe el tipo más conocido, por lo que una persona previamente mentalmente equilibrada se convierte en psicótica después de llegar a Jerusalén. La psicosis se caracteriza por un carácter religioso intenso y generalmente se resuelve en la recuperación completa después de unas semanas o después de ser eliminado de la localidad. Comparte algunas características con la categoría de diagnóstico de un "episodio psicótico breve".
La identificación con personajes bíblicos es completa y suele ir acompañada por prédicas públicas y plegarias con enfermos. Muchos de los afectados acostumbran a pasearse vestidos con túnicas o sábanas y siguen estas pautas de conducta:
  1. Ansiedad, agitación, nerviosismo y tensión, además de otras reacciones no especificadas.
  2. Declaración de la voluntad de separarse del grupo o la familia para visitar Jerusalén en paz. En esta fase de la enfermedada, los Guías turisticos que sean conscientes de estos síntomas puede recomendar al turista la visita a una institución médica donde se le realize una evaluación psiquiátrica para evitar la aparición de nuevos síntomas.
  3. La necesidad de limpieza y puerza: la obsesión por tomar baños y duchas, cortar de forma compulsiva las uñas de manos y pies, etc.
  4. Elaboración, a menudo con la ropa de cama del hotel, de una toga, siempre blanca, con la que vestirse.
  5. La necesidad de gritar salmos o versículos de la Biblia, o cantar himnos religiosos o espirituales en voz alta. Las manifestaciones de este tipo sirven como una advertencia a los empleados del hotel y los guías turísticos, que deberían tratar de que el turista reciba tratamiento profesional.
  6. Una procesión o marcha a uno de los lugares sagrados de Jerusalén, por ejemplo: El Muro de los Lamentos.
  7. Realizar un sermón en un lugar santo. El sermón suele ser muy confuso y se basa en una declaración a la humanidad para adoptar un enfoque más sano, simple y moral.