sábado, 14 de julio de 2018

Ghost in the Shell 2: Innocence (2004)

Título: Ghost in the Shell 2: Innocence
Título original: Inosensu: Kôkaku kidôtai (Ghost in the Shell 2: Innocence)
País: Japón
Productora: Studio Ghibli / Bandai Visual Company / DENTSU Music And Entertainment / Production I.G.
Director: Mamoru Oshii
Guión: Mamoru Oshii (Manga: Masamune Shirow)
Reparto (voces originales):  Atsuko Tanaka, Akio Ōtsuka, Kōichi Yamadera, Tamio Ōki, Fumihiko Tachiki, Minoru Hirano, Nanami Hinata, Naoto Takenaka, Sumi Mutō, Gō Aoba, Hiroaki Hirata, Yoshiko Sakakibara, Masaki Terasoma, Katsunosuke Hori, Eisuke Asakura, Hiroyuki Kinoshita, Sukekiyo Kameyama, Yutaka Nakano, Ryūji Nakagi, Yuzuru Fujimoto.
Sinopsis:
En el año 2032, la frontera entre seres humanos y máquinas se ha reducido a niveles casi imperceptibles. En este contexto, un cyborg detective de la unidad antiterrorista (Batou) investigará el caso de un robot con forma de mujer, creado exclusivamente para satisfacer deseos sexuales, que ha asesinado a su propietario. Batou deberá indagar en las profundidades de la conciencia humana y en la sociedad del momento; donde la diferencia entre los robots y los humanos es extremadamente vaga. (FILMAFFINITY)

Crítica:
Segunda parte de la película de 1995 dirigida por Mamoru Oshii, esta vez Oshii no vuelve sólo como director, si no que también lo hace como guionista. Continuando los temas de caracter filosófico existencialistas y transhumanistas, la película vuelve a adaptar una trama del manga original referida a robots que se descontrolan y atacan a los humanos, en concreto del capítulo Robot Rondo (con elementos de Phantom Fund). Esta vez el protagonismo reace por completo en Batou, con Togusa como secundario que le acompaña durante gran parte de la película. Mientras que en el manga Togusa actúa como un novato de la sección 9 recientemente trasladado desde la policía (papel que ejerce en la primera película) y da un contrapunto más humano, ya que es el único al que se le ve en su entorno familiar, aquí se convierte en un mero acompañante de Batou. Actuando como su compañero, le da la réplica al veterano ciborg y acompaña los monólogos existencialistas y filosóficos de éste con algunas aportaciones propias y citas.

Las secuencias de acción son más escasas que en la primera película, aunque de mayor espectacularidad, destacando el asalto a la base yakuza y la penetración en el barco factoría de la corporación LOCUS SOLUS. Por lo demás, los escenarios, desde el callejón en el que empieza la película hasta el barco factoría, son una maravilla gráfica, espectaculares y dotados de gran belleza. La animación y el CGI son mucho más depurados y fluidos, haciendo que sea una película que se disfruta mucho en el aspecto visual. La música, de nuevo en manos de Kenji Kawai, sigue siendo perfecta, manteniendo una continuidad con respecto a la primera entrega y ofreciendo algunos temás de gran belleza. Vale la pena destacar que la canción que cierra la película, Follow me, es una repetición de una canción originalmente interpretada por Demis Roussos en 1982. La música está basada en el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, con letras de Herbert Kretzmer y Hal Shaper.

Nuevamente nos encontramos con un thriller cyberpunk lento, con una historia interesante que queda lastrada por los abundantes diálogos y monólogos, principalmente por parte de Batou, de caracter existencialista, dejando el transhumanismo en un segundo plano, aunque sigue presente. Se incide en la diferencia entre hombre y máquina a través de los intercambios y reflexiones de caracter filosófico que tienen los personajes, lo cual puede hacer a la película más pesada y difícil de visualizar. Junto con la primera parte, se obtiene una obra completa en la que Mamoru Oshii explora unos temas de caracter filosófico complejos, apoyándose en el mundo creado por Masamune Shirow en el manga original pero dándole un caracter diferente y distintivo. Por ello, Innocence puede ser más pesada y díficil de asimilar que su predecesora.