jueves, 15 de junio de 2017

El magufo como herramienta literaria

La denominación magufo es un neologismo, un termino de nuevo cuño que surge de las palabras "mago" y "ufo" (Unknown Flying Object, Objeto Volador No Identificado en inglés). Es una palabra cuyo uso se ha difundido a través de Internet y se utiliza para referirse a toda persona que se dedique a promocionar, seguir o comerciar con los fenómenos paranormales y las pseudociencias, explotando la credulidad y la desinformación. Estos magufos pueden ser estafadores en toda regla, gente que sabe que se dedica a difundir información falsa y/o a sacar provecho de la misma. Pero también están los crédulos que creen en estos conceptos y los aceptan, a menudo, de forma dogmática.

Existen muchas clases de magufos, según sus creencias y dogmas particulares, entre los cuales podemos encontrar estos:
  • Magufo alimentario. Es un obseso de la alimentación "sana" y "natural". Ataca todo lo que no venga de agricultura ecológica, odia a muerte a los OMG (organismos modificados genéticamente) y sigue al pie de la letra las indicaciones de sus gurús. Habla de los venenos blancos (sal de mesa refinada, harina refinada, arroz refinado y leche de vaca pasteurizada) y se cree todo los que se dice sobre super alimentos y alimentos prohibidos. Muy probablemente sea vegano y seguirá las webs, blogs y perfiles de RRSS del gurú alimentario correspondiente.
  • Ecomagufo. Este tipo de magufo es un defensor a ultranza del medio ambiente y la ecología tal y como mandan los cánones establecidos por los grupos ecologistas. No los cuestiona en ningún momento, ya que son una especie de mesías ecológicos que pretenden salvar el planeta pese a las adversidades y las pérfidas acciones de la Industria.
  • Chemtrailista. Los magufos chemtrailistas están obsesionados con la idea de que los aviones comerciales y las avionetas se dedican a fumigar los cielos con sustancias tóxicas. La prueba de ello son las estelas de condensación que dejan los aviones a volar a gran altura. ¿Qué fumigan exactamente? Ni siquiera ellos se ponen de acuerdo. Las diferentes corrientes chemtrailistas hablan de metales pesados, bacterias patógenas, sustancias para impedir la lluvia en zonas de clima seco, etc.
  • Magufo alienígena. Estos magufos creen ciegamente en la existencia de inteligencias alienígenas que nos visitan y están entre nosotros. Desde la nave alienígena estrellada y guardada en el Area 51 hasta la presencia de reptilianos, zeta reticulanos y otras especies de otros planetas presentes en la Tierra conforman su corpus de creencias. Las intenciones de estos alienígenas suelen ser de tipo invasión secreta y dominación mundial.
  • Magufo arqueológico. Los que entran en esta categoría suelen ser a menudo una variante del magufo alienígena. Se trata de personas que creen en una progresión continua de la  humanidad y que sólo en la actualidad se tienen los conocimientos y técnicas para realizar grandes construcciones. Por ello, todos los monumentos de cierta envergadura de la antigüedad (las pirámides de Egipto son uno de los favoritos) no se sabe como se construyeron y, además, fue cosa de alienígenas. Todo esto, por supuesto, según su particular perspectiva.
  • Magufo de la conspiración. Desde la perspectiva de estos magufos, TODO es una conspiración: la Big Pharma, el Club Bilderberg, los Illuminati, los masones, los templarios, el Nuevo Orden Mundial, los anunnaki, los reptilianos, etc. Todo lo que sucede se puede explicar con una conspiración que domina el mundo en secreto.
  • Magufo Antivacunas / Terapias Alternativas. Estos magufos desconfían de la medicina tradicional, dominada por la conspiración de la Big Pharma. Considera que todo el mundo dentro de la sanidad está metido en una especie de super conspiración para mantener a la población enferma, vendiendo medicinas que no funcionan o que son directamente tóxicas. A veces son negacionistas de la teoría de los patógenos. Creen ciegamente en las terapias alternativas y los gurús de las mismas.
  • Magufo Mix. Es un tipo muy habitual de magufo, se trata de aquellos que combinan en su mente diversos tipos de ideas magufas. 
Las principales defensas de los magufos son el victimismo, el negacionismo y el dogmatismo. Ellos siempre tienen razón y nunca están equivocados. Además, están siendo víctimas de ataques injustos y campañas de difamación. Además, suelen apoyarse en falacias lógicas:
  1. Falacia ad hominem. En lugar de presentar razones o argumentar para rebatir una postura, se ataca a quien la defiende.
  2. Falacia ad baculum. Para establecer una postura no se usan razones, sino que se recurre a la fuerza, la amenaza o el miedo.
  3. Falacia ad verecundiam. Se defiende una opinión o conclusión no aportando razones, sino apelando a una autoridad, a la mayoría o a una costumbre.
  4. Falacia ad populum. Se elabora un discurso en el que se utiliza como argumentación la demagogia, eludiendo las razones a favor de la postura y exponiendo aquello que despertará sentimientos y emociones en el público.
  5. Falacia ad ignorantiam. Pretender defender la verdad de una afirmación falsa por el hecho de que no se pueda demostrar lo contrario, indicando que no hay pruebas que la refuten o que el contrario no puede aportarlas.
  6. Falacia Post hoc ergo propter hoc. Esta falacia se explica con la frase "después de esto, entonces por causa de esto", indicando que la correlación señala la causalidad. Es decir, cuando un fenómeno sigue a otro, el segundo es causa del primero, sin necesidad de aportar pruebas para ello.
  7. Afirmación del consecuente. En esta falacia se basa en un razonamiento que parte de un condicional. Funciona así: Sí X entonces Y, Y por lo tanto X. Ejemplo: "Si llueve, cojo el paraguas; cojo el paraguas, entonces, llueve".
  8. Falacia a silentio. Esta falacia se basa en extraer una conclusión basada en la ausencia de evidencia o el silencio. Está ejemplificada en la frase "el que calla, otorga".
  9. Falacia ad antiquitatem. Mediante esta falacia se pretende argumentar que algo es válido si se ha estado haciendo o creyendo desde tiempos antiguos.
  10. Falacia ad conditionalis. Se trata de una falacia basada en que la postura o la prueba de la misma está condicionada y, al mismo tiempo, no puede ser probada. De hecho, el postulado que se afirma puede perfectamente no existir. Es habitual su uso para la especulación.
  11. Falacia ad consequentiam. El que utiliza esta clase de falacias se basa en las consecuencias negativas que tendría para una posición el demostrar que esta es falsa.
  12. Falacia ad nauseam. Esta falacia se basa en repetir de forma continua una afirmación, tratando de hacerla pasar por una verdad mediante la reiteración. Como dijo Joseph Goebbels: "una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad".
  13. Falacia ex populo. Se trata de un sofisma populista que responde a una cuestión utilizando como argumento la supuesta opinión de la gente. Es un recurso muy utilizado por el discurso populista.
  14. Falacia del alegato especial. Esta falacia se utiliza cuando una persona, al hacer una argumentación, indica que para tratar el tema del debate hay que poseer una visión o sensibilidad especial que esa persona tiene y el oponente no.
  15. Falacia del francotirador. Al usar esta falacia lógica lo que se hace es interpretar, manipular o alterar los datos para que tengan sentido en relación a la tesis que se pretende defender.
  16. Falacia del hombre de paja. Esta falacia consiste en desfigurar y caricaturizar la postura contraria o sus razones, alterando y tergiversando sus palabras o su mensaje para así atacarlo.
  17. Falacia de la generalización apresurada. Se trata de sacar conclusiones y exponerlas como acertadas utilizando una muestra demasiado pequeña como para ser representativa. Así, se generaliza algo que no tiene porque ser aplicable a nivel general.
  18. Falacia de la petición de principio. Esta falacia se produce al tratar de demostrar un razonamiento metiendo este mismo razonamiento en la demostración.
  19. Falacia de la pendiente resbaladiza. Se trata de una falacia también conocida como efecto dominó. Indica que una acción va a desencadenar una serie de eventos conectados que acabaran produciendo un resultado no deseado. Esto se hace sin establecer cuales van a ser las contingencias relacionadas con este suceso.
  20. Falacia del falso dilema. Se trata de una falacia lógica que presenta en una situación determinada sólo dos opciones posibles cuando, en realidad, pueden existir más que no se toman en cuenta o se ignoran. Se trata de una simplificación de carácter extremista del tipo "o conmigo o contra mí".
  21. Falacia de YouTube. Esta falacia es muy reciente y se basa en que los argumentos expuestos son válidos y verdaderos porque están basados en un vídeo colgado en Internet.
El magufo y el escritor
El magufo es un elemento que puede utilizar el escritor para introducir temáticas de divulgación en su obra, otorgando esta característica a uno o más de los personajes de la historia. Un personaje magufo puede convertirse en un antagonista, el gancho para una trama secundaria, o, incluso un protagonista. En la novela "Estado de miedo" de Michael Crichton, por ejemplo, encontramos diversos personajes ecomagufos ocupando diferentes roles dentro de la trama. El protagonista, Peter Evans, es uno de estos, ya que se obstina ciegamente en creer la perspectiva que le ofrece el grupo ecologista NERF (en español "Fondo Nacional de Recursos Medioambientales"). Pero, a medida que se desarrolla la trama y se va produciendo el despliegue divulgativo de la novela, comienza a replantearse sus convicciones e ideas y a asumir un enfoque más crítico. A sí mismo, aparecen otros personajes ecomagufos que intervienen como secundarios y que, además de cumplir sus roles en la trama, actúan como contrapunto a Peter Evans. Así podemos comparar la evolución que va sufriendo este mientras los demás siguen sin alterar sus ideas.

En La Llave y la Puerta encontramos otro ejemplo de magufo en el personaje de Robert Pickman. En este caso se trata de una parodia de este tipo de personas, ya que está obsesionado con todo tipo de teorías de la conspiración, a cual más absurda. Lo irónico del asunto es que vive en una ciudad en la que, con mucha frecuencia, se producen todo tipo de fenómenos sobrenaturales, intervienen deidades y seres alienígenas. Pero, pese a ello, casi nunca logra toparse con uno de estos sucesos y, cuando lo hace, lo malinterpreta y lo retuerce para que tenga cabida en sus propias teorías. Por otro lado, está la Fundación Albert N. Wilmarth, una organización creada originalmente por Brian Lumley para sus novelas de los Mitos de Cthulhu y que se presenta en su novela "Los que acechan en el abismo". Se trata de un grupo organizado de cazadores de horrores de los Mitos. En su versión de La Llave y la Puerta han pasado su mejor época y son una sombra de lo que llegaron a ser. Aún así, siguen obsesionados con su misión de destruir a todos los horrores del Ciclo de Cthulhu a base de usar explosivos y símbolos arcanos. Sin embargo, afrontan su lucha con una concepción dogmática y poco realista, por lo que se aproximan al arquetipo del magufo y son un adversario menor pero molesto para los protagonistas de las historias.

Así podemos ver algunas posibles formas de como introducir un magufo en una obra en proceso. Este tipo de personajes dan mucho juego desde el punto de vista de la comedia. Pero también pueden ser adversarios peligrosos por su dogmatismo, sobretodo si tienen acceso a los recursos económicos o materiales como para poder convertirse en una amenaza por su difusión de falsos conocimientos y su afán de enriquecerse. En cualquier caso, aporta al escritor un nuevo elemento con el que jugar y elaborar tramas y personajes que enriquezcan una obra en proceso.