viernes, 7 de junio de 2013

La Torre de Rudesindus

¡Bienvenido a la torre del gran mago Rudesindus!
Ahora que has firmado el contrato de servidumbre deberás cooperar con los demás demonios al servicio del gran mago para realizar las tareas que vuestro señor os encomiende, tales como interrogar al prisionero, remendar la alfombra mágica o regar las plantas… carnívoras.
Recorre todas las estancias de la torre y conoce a sus extraños habitantes, la princesa cautiva, el espejo zalamero o el esqueleto errante. ¡Hay mucho trabajo por hacer, no te quedes ahí mirando!
Si eres lo bastante bueno y utilizas hábilmente tu dominio mágico, tal vez algún día llegues a jefe de lutines y controles la poderosa Campana de Llamada.
Y recuerda, nunca, nunca entres en la habitación prohibida.


La Torre de Rudesindus es un juego de rol de la editorial Nosolorol en el que se premia la interpretación, orientado a dos o más jugadores, por lo que no es necesario reunir un amplio grupo. Los jugadores interpretan el papel de lutines, pequeños demonios servidores invocados por el mago Rudesindus con el que firman un contrato de servicio por un periodo de 13 años, durante los cuales deben cumplir todos los trabajos que les encargue el mago. El problema reside en que los lutines tienen el tamaño medio de un ratón, siendo los más pequeños del tamaño de saltamontes y los más grandes como un gato común. A causa de esto, las pequeñas tareas rutinarias para mantener la torre en marcha se convierten en auténticos desafíos.

El juego no tiene un sistema de mejora de los personajes, por lo que estos permanecen estáticos desde el momento de su creación. Sin embargo, el sistema permite que esto no se convierta en un inconveniente, ni que un jugador se quede cojo con respecto a los demás. También resulta ideal para que los jugadores imaginen y den vida a personajes curiosos, maliciosos, extravagantes, protestones, ingeniosos, etc., personajes divertidos, en suma.

Otro aspecto interesante es que, aunque no viene detallada ninguna aventura plenamente desarrollada, sino que existe un total de 36 tareas desarrolladas como semillas de aventura para que el director de juego pueda adaptarlas y personalizarlas a su propio grupo de jugadores. Además de esto, se incluyen algunas ideas para desarrollar el juego más allá de la propia torre, mediante variaciones como convertir la primera partida en un dungeon crawler, ya que no se les entrega a los jugadores el mapa de la torre ni se les explican sus habitaciones o el prestamo de los lutines a otro mago para que el director de juego desarrolle una torre completamente nueva.

La Torre de Rudesindus, aunque en principio puede parecer destinado para partidas esporádicas y sueltas, sobretodo para iniciar a nuevos jugadores en el mundo de los juegos de rol, puede ir mucho más allá. Debido a su sencillez, es un idóneo método de aliviar las neuronas y liberar el estrés de campañas y juegos más complejos, así como una forma de pasar un rato divertido con personajes curiosos y estrambóticos. También puede ser usado para desarrollar una campaña en la que los jugadores tendrán que enfrentarse a todos y cada uno de los desafío que les ofrece la torre, así como a cualquier tarea adicional que pueda crear la imaginación del director de juego.

En resúmen, La Torre de Rudesindus es un juego accesible, sencillo y divertido, que permite jugar partidas rápidas, sin complicaciones y amenas. Es un juego que se adapta a todos los niveles y muy recomendable para iniciar a nuevos jugadores y permitir un atisbo divertido y ameno al mundo de los juegos de rol.