jueves, 21 de marzo de 2013

Huevos de Pascua y el Conejo de Pascua


Los Huevos de Pascua
Los huevos de Pascua son huevos especiales que se dan a menudo para celebrar la Pascua o la primavera. Como tal, los huevos de Pascua son comunes durante la temporada de Pascua. En el cristianismo simbolizan la tumba vacía de Jesús, debido a que el huevo recuerda a las piedras que se usaban para sellar los sepulcros. Del mismo modo, el huevo de Pascua para los cristianos, es un recordatorio de que Jesús se levantó de la tumba, y que los que creen también experimentarán la vida eterna.

Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.

En las tradiciones pre-cristianas, los huevos eran símbolo de la fertilidad y el renacimiento. La practica de decorar la cáscara de los huevos es muy antigua. En África se han hallado huevos de avestruz decorados con una antigüedad de 60.000 años. Estos huevos de avestruz decorados y representaciones de los mismos en oro y plata eran habituales en lugares de enterramiento de los antiguos sumerios y egipcios, con una antigüedad de hasta 5.000 años.

La costumbre de los huevos de Pascua se originó entre los primeros cristianos de Mesopotamia. Teñían de rojo los huevos en memoria de la sangre de Cristo, derramada en su crucifixión. Posteriormente, la Iglesia Cristiana adoptó oficialmente esta costumbre, asimilando los huevos como símbolo de la resurrección.

Aunque la tradición es usar huevos de gallina teñidos o pintados, la costumbre moderna es sustituirlos por huevos de chocolate o huevos de plástico llenos de dulces. Estos huevos se pueden ocultar para que los niños, durante la mañana de Pascua, los busquen, dejados por el Conejo de Pascua. Estos huevos se suelen recojer con cestas llenas de paja real o artificial para simular un nido de pájaros.

El Conejo de Pascua
El Conejo de Pascua es un personaje que aparece como un conejo que, a veces con ropa, trae los huevos de Pascua. Según la leyenda, la criatura trae canastas llenas de huevos de colores y dulces a los hogares de los niños, y por ello tiene similitudes con Papá Noel, ya que ambos traen regalos a los niños en la noche antes de su día de fiesta correspondiente. Se mencionó por primera vez en la obra de Georg Franck von Frankenau De ovis paschalibus (Acerca de los huevos de Pascua), que se refiere a una tradición de Alsacia de una liebre que trae los huevos de Pascua.

Cuenta esta leyenda que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, había dentro de la cueva un conejo escondido que, muy asustado, veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto. El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía y se preguntaba quién sería ese señor a quien querían tanto todas las personas. Así pasó mucho rato viéndolo, todo el día y toda una noche, cuando de repente vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría, y así lo hizo. Desde entonces, según la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordar al mundo que Jesús resucitó y que hay que vivir alegres. Según Barbara Martin, el conejo hace huevos de chocolate.

Aunque sus orígenes no están muy definidos, se supone que la elección del conejo se debe a su conocida capacidad de procreación, de gran valor simbólico en una temporada de fiestas dedicadas a la fertilidad de la tierra tras el invierno.

Su uso se remonta a pueblos antiguos del norte europeo, que veían en la liebre un símbolo: sus fuertes patas traseras le permiten moverse siempre hacia arriba con facilidad, mientras que sus débiles patas delanteras le dificultan el descenso.

Desde antes de Cristo, el conejo era un símbolo de la fertilidad e inmadurez gonadal asociado con la diosa fenicia Astarté, a quien además estaba dedicado el mes de abril. En alusión a esa diosa, en algunos países a la festividad de Pascua se la denomina "Easter". The Westminster Dictionary of the Bible (El diccionario Westminster de la Biblia) recoge que Easter era «originalmente la festividad de la primavera para honrar a la diosa teutónica de la luz y de la primavera, a quien se conocía en anglosajón como Easter». Ya en el siglo VIII los anglosajones habían transferido dicho nombre a la fiesta cristiana que designa la celebración de la Resurrección de Cristo, y adaptaron el nombre de la fiesta pagana en las tradiciones cristianas. A partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania.