viernes, 24 de octubre de 2014

Conquistaron el Mundo (1956)

Título: Conquistaron el Mundo
Título original: It Conquered the World
País: Estados Unidos
Productora: Sunset Productions
Director: Roger Corman
Guión: Lou Rusoff, Charles B. Griffith
Reparto: Peter Graves, Beverly Garland, Lee Van Cleef, Sally Fraser, Russ Bender, Jonathan Haze, Dick Miller, Taggart Casey, Paul Harbor, Karen Kadler, David McMahon, Charles B. Griffith
Sinopsis:
Los profesores Nelson y Anderson intentan ponerse en contacto con seres de otros mundos mediante ondas espaciales. Anderson, que actúa por su cuenta, consigue traer a la Tierra a una extraña criatura. El monstruo, dotado de una poderosa mente, consigue dominar tanto al científico como a todos los habitantes del lugar. Sintiéndose responsable del caos provocado, Anderson decide enfrentarse a la criatura, aun a costa de su propia vida. (FILMAFFINITY)

Crítica:
Conquistaron el Mundo es una película dirigida por Roger Corman para la cual logró contar con un excelente reparto de actores de primera línea y cuya premisa es un intento de invasión alienígena procedente de Venus. Hasta aquí todo bien. Sin embargo, ¿cómo es que una película con estas características acabó convirtiéndose en una de las invasiones alienígenas más ridículas jamás filmadas? Para comprender este fenómeno es mejor analizarlo poco a poco.

La película presenta la siguiente premisa: se ha lanzado un satélite con el cual se ha perdido el contacto, pero en realidad ha sido interceptado por venusianos que pretenden utilizarlo como caballo de Troya para enviar a uno de los suyos a invadir la Tierra. Durante el trayecto de regreso, el venusiano, llamado Beluah, mantiene el contacto con el Doctor Anderson, quien ha sido el artífice del plan y contacto en la Tierra de los alienígenas, quien, presa de un complejo mesiánico, pretende salvar a la humanidad de sí misma con la ayuda de los venusianos.

El problema reside en como se desarrolla todo esto. Para empezar, Anderson mantiene contacto con Venus primero y con Beluah en el satélite después gracias a un aparato de comunicaciones que tiene en su propia casa (¡!). Cuando el satélite regresa a la Tierra, no aterriza, sino que se estrella, con lo que el venusiano casi se muere (¡¡!!), lo que estropearía la invasión. Nada más llegar, lo primero que hace Beluah es detener toda fuente de energía y todo mecanismo en la Tierra entera para a continuación poner en marcha la invasión. El plan del alienígena es controlar a la gente injertándoles en la nuca un aguijón que contiene un "aparato de electrodos radiológicos" (¡¡¡!!!) que anula los sentimientos del sujeto. Dichos aguijones son clavados por unos drones alienígenas que parecen enormes murciélagos mutantes a los que se les ve venir y que sólo la mala puntería impide derribar. Pero ahí no acaba el absurdo, pues el venusiano sólo ha traído 8 dispositivos de control, y tarda 12 días en construir otros 8...

Con semejante despropósito argumental Corman pretende vender una historia con una carga moral y debate ético entre Anderson, quien apoya a los alienígenas, y Nelson, su colega que trata por todos los medios de hacerle comprender lo monstruoso de sus intenciones y de que es un traidor a toda la especie humana. Todo ello aderezado con unos medios técnicos mínimos, un soldado llamado Manuel que habla con un ridículo acento mexicano y un alienígena de gomaespuma que parece un pepino gigante con brazos acabados en pinzas de cangrejo. La película es un despropósito de falta de medios y originalidad, con un guión que desborda absurdo e incoherencias a cada minuto y que convierte una posible interesante premisa en 71 minutos de agonía fílmica con unos actores de primera línea que parecen estar recreando una función escolar por la escasa calidad del guión.